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En los conflictos armados, los militares no solo se enfrentan a la posibilidad de sufrir heridas graves y amputaciones como consecuencia de las balas y la metralla. También sufren situaciones extremas que pueden alterar su cerebro y marcarles de por vida. Así, la salud mental de este colectivo puede verse muy mermada durante la guerra, y sus secuelas pueden sufrirse e incluso acrecentarse varias décadas después de haber terminado ésta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que las labores de «mantenimiento del orden público» exponen a quien las realiza a «eventos traumáticos o violentos», que vuelven sus ocupaciones «intrínsecamente más estresantes» que la media.

Síntomas como la ansiedad, la angustia, el estrés, el insomnio y la depresión son los que conlleva un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). Un coctel explosivo para los enfermos que lo padecen. Esta patología afecta especialmente a militares que han participado en misiones internacionales.

La depresión, es el factor que más repercute en la tendencia suicida de soldados y estadounidenses. Sin embargo, la tarea de predecir qué personas pueden sufrir un mayor riesgo de suicidio es un problema que requiere mucha atención y que se presta a muchas variables.

El abuso de sustancias

Además de trastorno de estrés postraumático y depresión, los soldados y veteranos  experimentan trastornos de ansiedad y abuso en el consumo de alcohol.

Un estudio para el que se entrevistó a 600 veteranos que regresaban de zonas de guerra en Irak y Afganistán, halló un mayor riesgo de problemas de salud mental y de abuso de drogas y alcohol.

Cerca del 14 por ciento de los veteranos tuvieron resultados positivos probables para el trastorno por estrés postraumático, 39 por ciento para el abuso de alcohol, y 3 por ciento para el uso de drogas.

Algunas conclusiones

Una encuesta de la Asociación Americana de Psiquiatría ha resaltado algunas conclusiones que echan luz sobre algunas de las situaciones que atraviesas los soldados y sus familiares.

Según esos datos, más de un tercio de los soldados de menos de 55 años han reportado experimentar en forma frecuente sentimientos de: ansiedad (38% los militares, 39% las esposas) y depresión (40% los militares, 33% las esposas)

Además del estrés causado por la preocupación de los seres amados en las fuerzas armadas, las esposas de los militares de menos de 55 años, también han reportado sufrir de estrés parar manejar los problemas del día a día solas (un 60%) y estrés asociado a los problemas de criar a sus hijos por sí mismas (54%).

Uno de los problemas más importantes que hacen que estas personas se vuelva una especie de bomba de tiempo es que muchos no buscan ayuda profesional cuando sienten que lo necesitan.

El valor de la prevención

En muchas ocasiones, es muy difícil prevenir un suicidio. Y si hablamos además de gente joven que llega a su ciudad tras meses fuera de casa en una situación de guerra, el estrés es máximo, la desubicación total, y puede que hayan tenido suerte y su cuerpo esté entero, pero las amputaciones, y los problemas físicos son también una realidad que hay que analizar.

Hasta ahora la medida más exitosa para prevenir el suicidio entre veteranos es identificar tempranamente la presencia de factores de riesgo. Los datos oficiales indican que las personas que reciben atención de salud mental son menos propensas a suicidarse que aquellos que no la reciben. De hecho, desde 2001 la tasa de suicidios entre los veteranos estadounidenses que utilizan los servicios de salud mental va en  aumento, mientras que la tasa de suicidios entre los veteranos que no utilizan los servicios aumentó en 38,6%. Algunas de las medidas que los Veteranos promueven.

  • Pedir ayuda
  • Reconocer que no se está bien
  • No estar solo
  • Alejarse de las armas
  • Rodearse de compañeros en una misma situación
  • Acudir a los grupos de apoyo

 

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